Eran las 9 de la mañana cuando llegamos al bello pueblecito de Mura, con un frio que cortaba el cutis, todo y con ello nos encontramos a una viejecita con delantal, barriendo el portal, no le hicimos ninguna foto por respeto a la edad.
Una vez descargada la ruta en el Dakota, encontramos el camino, no sin las primeras dudas que ya se sabe, andar el camino es fácil, pero encontrarlo es otra cosa.
Dejamos atrás Mura con los primeros rayos de sol.
Parecía que la noche había sido fria.
Tuvimos que detenernos pues la belleza se presentó ante nuestros ojos
La escarcha sa había dejado caer como manto blanco sobre todo lo que había en el lugar.
Aún no habíamos andado los primeros kilómetros, cuando unas indicaciones que nos facilitaron unos senderistas que hacían en camino contrario al nuestro, nos hicieron salir del camino inicial, cosa que inutilizó el sendero inicial previsto.
A pesar de todo, la beldad hizo que disparamos el arma del turista, nuestra cámara de fotos.
La ascensión aún no estaba completa, pero ya dejábamos atrás la parte baja del recorrido
La nieve sobre las cumbres, nos hacía entender, el frio que se respiraba.
En ésta ocasión no vimos nieblas matinales, aunque nos envolvía una cierta neblina, siendo un día perfecto para el senderismo.
El camino que recorrimos nos hizo pasar por un montículo llamado "La Mata", se ve en el segundo plano de la fotografía
Al llegar arriba descubrimos un lugar denominado Sant Jaume de la Mata. Tenía un encanto especial, y lo concurrido del lugar nos hizo pensar que la belleza estaba compartida por muchos.
Me cautivo el lugar y dedidí hacer el boceto
llegamos a la ermita de Sant Jaume de Mata sobre el mediodía.
La maraña de cables nos indicaba que pronto terminaríamos la caminata.
Ésta ermita nos dio la bienvenida, igual que nos despidió de Mura
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